Gracias a la era Digital, hoy en día el formato fotográfico se ha expandido a lo largo y ancho de nuestro mundo para dar cabida a todo tipo de instantáneas que dan forma a nuestra vida: gente que saca fotos de su cámara digital para posteriormente publicarlas en Internet a modo de blog; personas que han añadido a su lista de objetos esenciales para salir de casa su cámara digital compacta; viajeros que no se olvidan de ella para inmortalizar sus mejores recuerdos... y así hasta un largo etcétera de motivos hacen que la fotografía, a modo de protagonista absoluta, se haya convertido en un uso común para todos.

Pero no hay que dejar pasar por alto la amplia gama de cámaras y accesorios que existen en el mercado: se presentan con el atractivo de los megapíxeles, se muestran con diseños elegantes y desfilan con sus mejores galas en los escaparates de las tiendas.


Cada uno puede ser fotógrafo, de eso no cabe duda, teniendo su cámara de fotos digital entre sus utensilios y sacando fotos a diestro y siniestro, pero el mundo de la fotografía posee un gran abanico de posibilidades que escapan para la gran mayoría y va más allá del simple hecho de mirar a través del objetivo y disparar.

Hay que conocer el concepto, estudiarlo y sacarle el máximo partido. Ver el momento y lograr captarlo, realizar la instantánea tal y como la imaginábamos. Saborear el momento antes de pulsar el disparador y al mismo tiempo esperar con ansia el resultado post-estudio. Lograr una armonía entre el fotógrafo y el entorno. Esto es lo que diferencia al fotógrafo y estas son sus señas de identidad.